Consejos para mejorar el habla de tu hijo pequeño

Todos sabemos que comunicarse con un niño pequeño de otra persona no siempre es lo más fácil de hacer, por lo que no debería sorprender ver a otras personas que luchan por entender a tu hijo.

Si bien es posible que sepa que “bosa” significa bolsa, o que dicen “camn” en lugar de camión, no todos estarán familiarizados con el léxico personal de tu hijo.

Pero aunque una cierta cantidad de confusión es normal, la mayoría de las personas deberían poder entender la mayoría de lo que dice tu hijo.

A la edad de 3 años, un niño pequeño debería poder repetir una oración de siete u ocho sílabas sin errores, y alrededor del 80% de lo que dicen debería ser inteligible para la mayoría de las personas. Afortunadamente, muchos de los desafíos a los que se enfrentan los niños con claridad en el habla se pueden remontar a 2 o 3 problemas principales, y abordarlos puede producir mejoras significativas.

Terminar palabras

Uno de los problemas más comunes con la claridad del habla en niños pequeños es dejar de lado los últimos sonidos al final de una palabra. Por ejemplo, un niño puede decir “ten” en lugar de un tenedor, o “pan” en lugar de panadero. Esto es perfectamente normal para los niños pequeños de alrededor de 18 meses de edad, pero este hábito debería desaparecer para cuando tengan entre 2 y 2 años y medio.

Consejos para mejorar el habla de tu hijo pequeño

Para superar esto, intenta practicar palabras que terminen en las letras N,S y vocales, ya que éstas serán las más fáciles de escuchar, identificar y repetir. Asegurate de exagerar estos sonidos cuando hablas, para enfatizar tu presencia ante el niño y pídele que repita la palabra hasta que empiecen a incluir ese sonido.

Sigue estos consejos para mejorar el habla de tu hijo pequeño

Detener el flujo de aire

Otro error común que cometen muchos niños pequeños es detener innecesariamente su flujo de aire al hablar. Esto no significa inhalar en el momento correcto para mantener el flujo de la conversación, sino que se refiere a la capacidad del aire para salir de su cuerpo. Ciertos sonidos que hacemos requieren que interrumpamos este flujo de aire, lo que nos permite hacer una variedad más amplia de sonidos y palabras.

Pero los niños a menudo interrumpen el flujo cuando no deben hacerlo, lo que puede resultar en otro sonido o palabra. Cualquier sonido que requiera un flujo constante de aire puede ser interrumpido por este problema. Por ejemplo, pueden decir “pefalo” en lugar de “petalo”.

La forma en que usamos nuestras lenguas para producir los sonidos F y T es muy similar, pero con la T el aire esencialmente se detiene completamente por un momento, mientras que con la L sigue escapando por los lados. La forma más efectiva de enseñarle a un niño esta distinción es usar lo que se conoce como pares mínimos, que son palabras que tienen una sola diferencia entre ellos, como gato/ pato. Al pedirle a su hijo que repita “gato/pato”, podrán percibir la diferencia en los dos sonidos y hacer esa distinción ellos mismos.

No olvides estos consejos para mejorar el habla de tu hijo pequeño

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