¿Qué es el frenillo corto?

La anquiloglosia, es decir, frenillo corto, no es una afección recientemente descubierta, y aproximadamente el 3% de los bebés nacen con una lengua corta(Amir, James y Donath, 2006), aunque una nueva investigación sugiere que este número puede ser mayor, después de que se encontró que el 32.54% de 1,715 bebés tienen una ligadura posterior de la lengua después de una maniobra de inspección especializada (Martinelli, Marchesan & Berretin-Felix, 2018).

El frenillo corto es una porción embrionaria de tejido presente al nacer que restringe el rango de movimiento de la lengua. La unión con la lengua también puede afectar la forma en que un niño come, habla y traga (Clínica Mayo, 2016; IATP, 2016).

Frenillo Corto

El papel del especialista de habla y el lenguaje es importante en los niños que presentan anquiloglosia debido al posible impacto en las habilidades de alimentación.

Hay implicaciones de que el frenillo corto puede afectar la lactancia materna y la deglucion del bolo. La Academia Americana de Pediatría ha tomado la postura de que la anquiloglosia debe considerarse en casos de lactancia materna problemática (Coryllos, Genna y Salloum, 2004).

En un estudio clínico, consultas de lactancia, otorrinolaringólogos, especialistas de habla y pediatras fueron encuestados sobre sus creencias con respecto al impacto de la anquiloglosia en la alimentación. El 69% de los consultores de lactancia, pero una minoría de los médicos encuestados, creen que la vinculación de la lengua se asocia frecuentemente con problemas de alimentación oral (Messner y Lalakea, 2000). En otro estudio realizado en 2012, se demostró que el 80,4% de las madres creían firmemente que la frenectomía (procedimiento para cortar el frenillo) beneficiaba la capacidad de sus hijos para amamantar y que el 82,9% de las madres podían iniciar / reanudar la lactancia después de la realización del procedimiento (Steehler, Steehler y Harley, 2012).

Hay estudios que indican que la asesoría y la consulta sobre la lactancia son críticas con los desafíos de la lactancia materna de los bebés atados con la lengua (AABM, 2016; Genna, 2002); sin embargo, no todos los casos de anquiloglosia se identifican en el (los) año (s) de lactancia. Los roles de especialistas de lenguaje a veces se descartan, especialmente cuando los médicos implican que un Consultor de Lactación Certificado de la Junta Internacional debe ser el especialista principal que presta atención al pacientes con anquiloglosia (Ghaheri, 2017).

Si bien esto puede ser apropiado para la lactancia materna, los médicos también deben considerar que algunos niños experimentan problemas de alimentación con biberones, cucharas, tazas, popotes y alimentos sólidos., Melanie Potock describe las complicaciones específicas de la alimentación con anquiloglosia, entre ellas: sensibilidad oral secundaria a una estimulación / movilidad limitada de la lengua, arcadas y vómitos posteriores cuando la comida se atasca en la lengua y uso excesivo del labio inferior (Potock, 2015 ).

Si bien la literatura se centra principalmente en la lactancia materna, los equipos de frenillo corto que incluyen consultores de lactancia, dentistas, especialistas del habla y lenguaje, terapeutas ocupacionales y cirujanos orales informan evidencia clínica de que los problemas de alimentación son evidentes (Siegel, Calasuma, Emanuel, Fabbie, Watson-Genna, Merkel-Walsh y Overland, 2017).

Dado que no todos los casos de anquiloglosia se diagnostican en la infancia, los terapeutas pueden encontrarse con niños pequeños y niños mayores que tienen problemas de alimentación derivados de una restricción lingual y se necesita una evaluación exhaustiva de la estructura y la función, seguida de una reeducación neuromuscular pre y postoperatoria (Merkel -Walsh & Overland, 2018).

Los expertos en frenectomía, corte del frenillo,, como el Dr. Ghaheri (2017) y el Dr. Kotlow (2006), han discutido durante mucho tiempo la importancia del cuidado posterior a la cirugía.

Recientemente, un estudio que incluyó 101 casos de ligadura de lengua reveló que con la técnica quirúrgica de la frenectomía, los pacientes habían mejorado la movilidad lingual cuando se reforzaban con ejercicios de rehabilitación (Ferres-Amat, Pastor-Vera, Ferres-Amat, Mareque-Bueno, Prats). Armengol y Ferres-Padro, 2016).

Se necesitan estiramientos antes y después de la cirugía para establecer el movimiento muscular y la colocación de la lengua (Pine, 2018).

El rol de terapeuta incluye realizar una evaluación integral, que incluye una evaluación clínica e instrumental; identificar la anatomía y fisiología de la deglución normal y anormal; e identificar signos de posibles o posibles trastornos en el tracto aerodigestivo superior (ASHA, 2016).

El alcance del terapeuta también incluye trastornos miofuncionales orofaciales, como anomalías orales (p. Ej., Labio leporino / paladar hendido, macroglosia (tamaño de la lengua muy grande), disfunción oral-motora, etc. (ASHA, 2016). Esto ciertamente incluye anquiloglosia. Merkel-Walsh y Overland (2017) discutió que el rol de la terapeuta en la evaluación y el tratamiento de la anquiloglosia, considera no solo la estructura, sino el impacto en la función en lo que respecta a la alimentación y el habla.

La evaluación debe considerar las habilidades de alimentación y alimentación que se ven afectadas por la restricción lingual (Boshart, 2015; Merkel-Walsh & Overland, 2018). Estas deficiencias observadas se convierten en objetivos específicos de un programa pre / postoperatorio para respaldar las habilidades motoras orales necesarias para una alimentación segura y eficaz y nutritiva (Bahr, 2010; Morris & Klein, 2000; Overland y Merkel-Walsh 2013).

En conclusión, el papel de la terapeuta de habla en los trastornos de la alimentación que son posteriores a la anquiloglosia no está claramente definido en los estudios de investigación de nivel uno (Merdad y Mascarenhas, 2013); Sin embargo, la evidencia clínica y los estudios emergentes están evolucionando. El papel del especialista es en trabajar en anomalías estructurales, motores orales y déficits de alimentación que se observan en la anquiloglosia.

Los terapeutas deben abogar por su papel en la prestación de servicios para aquellos niños que se presentan con problemas de alimentación secundarios a el frenillo corto que se encuentran más allá de la etapa de la lactancia materna.

La reeducación neuromuscular antes y después de la operación es fundamental para un pronóstico positivo después de la frenectomía.

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